La mejor forma de eliminar el mal olor de las tuberías, aunque no sea un método asegurado debido a las diferentes circunstancias que pueden provocar los olores, es utilizar agua a alta presión.
El agua a presión, introducida directamente en la zona que emana los malos olores, suele ser suficiente para limpiar los desagües y otros elementos de las redes de saneamiento, y que queden totalmente limpios de los restos que pueden estar provocando dichos olores.
También es posible que los malos olores se deban al mal funcionamiento de los sifones o sumideros, que pueden estar secos o con acumulación de suciedad, en este caso, al estar nás fácilmente accesible, se puede solucionar con medios manuales, aunque no suele ser la principal fuente causa los problemas de malos olores a eliminar.

No existe un método para eliminar los malos olores de forma definitiva, ya que si se siguen utilizando las redes de saneamiento de forma incorrecta, volverán a aparecer los olores y atascos.
Por otra parte, si se les da un uso normal y se realiza un mantenimiento adecuado, con limpiezas recurrentes con agua a alta presión, los olores así como los atascos, no deberían aparecer.
También hay que tener en cuenta que hay otros factores que influyen en la aparición de los malos olores y que no dependen ni del uso de las instalaciones ni del mantenimiento, haciendo imposible eliminar el mal olor de las tuberías hasta que no se corrijan dichas anomalías.
Algunos de estos factores pueden ser roturas o fugas en los desagües que estén provocando la salida de las aguas fecales, mal funcionamiento de los sifones por instalaciones defectuosas, conexiones o recorridos de las tuberías por fosas sépticas sin arquetas o sistemas de retención de olores, entre otros.
Para evitar malos olores en las tuberías es imprescindible hacer buen uso de las redes de saneamiento siguiendo una serie de prácticas o recomendaciones como pueden ser:
La forma óptima de proceder para eliminar cualquier tipo de mal olor procedente de las tuberías de las redes de saneamiento, es limpiar el interior con agua a alta presión para eliminar cualquier tipo de resto de jabón, alimentos y otros elementos que puedan estar adheridos a las paredes de las tuberías, que no permitan la correcta circulación del agua, y por lo tanto, que estén provocando dichos olores.
Para conseguir la presión de agua adecuada, lo mejor y más común es utilizar camiones cuba, ya que, debido a su tamaño y estructura, permiten equipar bombas de gran potencia con las que se consigue un gran caudal de agua a máxima potencia, pudiendo ajustar dicha potencia a las necesidades de cada instalación.